Arturo Pérez-Reverte y su opinión sobre la independencia catalana

Es fanático de los tebeos de Tintín, tiene una manera categórica de iniciar debates y salirse de ellos, es pesimista y un excelente escritor. Hablamos de Arturo Pérez-Reverte, cuyas características nos recuerdan a esa persona crítica que conocemos todos.

Hace ya año y medio, los medios hicieron alharaca sobre la pugna que sostuvo en twitter con Gabriel Rufián (Diputado de ERC y conocido por tener un carácter más o menos complicado), ¿y el final? Bueno, básicamente es de conocimiento público.

Por ello los periodistas no desechan la oportunidad de preguntar cómo es su relación con el diputado de ERC, respondiendo que las conductas de Rufián le recuerdan “al niño que le pegaban en el colegio o que tenía miedo que le pegasen”.

Sin embargo Pérez-reverte no pierde tiempo en seguir respondiendo preguntas relacionadas con Rufián, por lo que los periodistas pasan del tema.

En España, la independencia catalana es un tema obligado, lo que motiva a que Pérez-Reverte exprese su criterio en torno a las conductas del gobierno nacional y de los proindependentistas, como es el caso de Carles Puigdemont y demás miembros del Govern.

Una vez más manifiesta su desacuerdo en que Puigdemont y sus allegados se autoproclamen como presos políticos, pues eso denota un problema de falta de cultura, ya que los verdaderos presos políticos y exiliados atraviesan desgracias mayores a las que ellos han pasado.

España, el verdadero culpable

Para nadie es un secreto que el crecimiento social y económico ha sido desigual en España, y en Catalunya se ha evidenciado que los jóvenes han tenido por varias generaciones un ideal por el cual luchar, como lo es el independentismo catalán.

Pérez-Reverte expresa su inconformidad respecto a este tópico, ya que si bien no está de acuerdo con la independencia de Catalunya, admira que los jóvenes catalanes manifiesten sin temor sus sueños e ilusiones.

El catedrático expresa, que de España se ha apoderado de un espíritu de dejación a través de sus políticos, su sociedad y otros elementos intervinientes. También afirma que el ímpetu de los catalanes debe saber canalizarse para que exista una verdadera unificación de pensamiento.

En reiteradas oportunidades Pérez-Reverte ha manifestado que el problema de España radica en la falta de memoria histórica, en las deficiencias educativas, lo que ha derivado en los problemas aún latentes en territorio catalán.

Por supuesto, el intelectual no se muestra muy optimista frente a esta situación ya que considera que la guerra está perdida, señalando que en un par de generaciones Catalunya habrá cambiado y no para bien.

Lo que pudo haber fallado con España desde un comienzo

Pérez-Reverte lamenta que las ideas independentistas de Catalunya se deban a que España sea un estado fallido, ya que era necesario que se imprimiera una purga histórica y social.

Es como si en lugar de llamar un cerrajero para reparar o cambiar la cerradura, solicitan que un carpintero tape el hueco de la puerta, o coloque parches de cartón para evitar que el ladrón pase. Lo mismo ocurre con España al no solventar los problemas internos correctamente.

No se fomentaron las medidas necesarias para que España se convirtiese en la punta de lanza del continente europeo, por lo que Pérez-Reverte cree que la conformación de la nación española y su bandera es sospechosa.

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